Manuales para mancos: Cómo conducir en Madrid
Que pasa vagineros voragineros!
Vuelvo a la vida tras estos meses de sequía voraginera, debida a la súbita invasión de “rencorosos enanos cabrones” que puebla mi calle y que me ha tenido incomunicado desde entonces debido a que cada vez que salía de casa venía uno de esos bastardos y me mordía los tobillos.
Hoy os voy a enseñar cómo conducir por Madrid. Diréis: “al ceporro este se le ha ido la olla, ¡¡ si no es de Madrid !!”. Pues sí, pero así os dará la visión de cómo un humilde forastero como yo se defiende en esa gran vorágine sin sentido que es el tráfico diario de la capital.
EGUAN: LOS CARRILES
En Madrid los carriles se utilizan de una forma completamente opuesta a como cita el Código de Circulación, texto escrito por una convención de barbudos aburridos cuyo cometido es tocarle los cojones a todo aquel que se le ocurra sacarse el permiso de conducir.
En Madrid el carril principal de circulación es el izquierdo. Da igual que vayas por 2,3, 4 o N carriles, tu has de ir por el izquierdo, guardando la distancia de seguridad (esto lo explicaré más adelante) perceptiva, y por supuesto circulando entre 20 y 40 km/h menos de la velocidad máxima de la vía, no vayamos a tener un accidente. El carril central, si existe, puede ser usado también para este cometido, pero es obligatorio poner la mejor cara de empanao que tengamos a bien de disponer.
Si en lugar de un “Madrileñus vulgaris” somos un “Listus de los cojones” pues circularemos utilizando a nuestro libre albedrío todos los carriles disponibles, adelantando al personal por los mínimos huecos que vayan dejando, sin importarnos lo más mínimo el reguero de frenazos y sustos que vayamos dejando, esto es la selva y aquí maricón el último. Tómese especial atención al tema “intermitentes” que explicaré a continuación.
EPEICH: LOS INTERMITENTES
Por una razón que nadie ha alcanzado a comprender todavía, los fabricantes de automóviles equipan a sus máquinas infernales con un artilugio sumamente esotérico: los intermitentes. En la redacción de Vayavoragine desconocemos por completo su funcionamiento y motivación, por lo que hemos deducido de la pura observación visual el tema va más o menos así:
Si te da por encender uno de los intermitentes para indicar tu intención de girar hacia el sentido que indica el intermitente (cosa que no entendemos por qué se querrá hacer, pero bueno, es tu mano y te la follas cuando quieres) automáticamente provocarás en la manada que se cierre cualquier resquicio o hueco por el que tuvieras la intención de pasar para cambiar de dirección. Esto es obligatorio: si alguien da el intermitente, ciérrale automáticamente el paso, porque te va a estorbar, que se joda y espere.
La solución es evitar por completo el uso del intermitente y realizar los giros de la forma más brusca, sorpresiva y alocada posible (recomendamos un buen seguro a todo riesgo). Los huecos que ilusamente pretendían cerrar verás cómo se agrandan por arte de magia, mientras una agradable sinfonía de “claxon y grito pelao en do mayor” surge a tus alrededores, amenizando tus giros y maniobras y haciéndolos sumamente relajantes.
EGRIJANDER: LA DISTANCIA DE SEGURIDAD
¿Cuál pensáis que podría ser el significado de “Distancia de Seguridad”? ¿Distancia a la que mantenerse para no tragarte al de delante si mete un frenazo infernal? No, mentira! Estáis plenamente equivocados… ¡¡ insensatos !!
La distancia de seguridad en Madrid es “aquella distancia con el de delante en la que SEGURO que no se te cuela nadie“. ¿Qué otra seguridad podría haber? Pues eso, hay que ir tan pegado al de delante como sea posible… la distancia ideal es aquella en la que el conductor delante tuyo te vea los mocos si mira por el retrovisor, una distancia inferior a eso es un signo de debilidad, y podrá ser utilizada en los giros de los demás conductores (ver capítulo anterior). No temas al accidente pegándote al de delante… ¿quién dijo miedo habiendo hospitales y motores de desguace?
EREMOR: LOS PASOS DE PEATONES
Por desgracia no hay solo coches en las carreteras y calles, se han de compartir con multitud de obstáculos móviles: motos, bicicletas, autobuses, camiones y peatones. Estos últimos tienen la insidiosa tendencia a caminar, muchas veces sin darte cuenta tu mismo te habrás convertido en un vulgar e inframotorizado peatón… ¡que bajeza para un ser humano!
De todos los molestos obstáculos, los peores son los peatones: son lentos (golpe de remo), hablan (golpe de remo), caminan (golpe de remo) y alguien dijo que tienen prioridad en los pasos de peatones y que debemos parar para dejarlos frenar (triple golpe de remo). Como ante esto no podemos hacer nada, la solución está clara: ante las intenciones de un peatón por cruzar deberemos automáticamente reducir una marcha, meter gas a fondo y acelerar como si no hubiera un mañana, para ver si conseguimos acojonar al peatón y que se piense dos veces el cruzar. Normalmente esta técnica es efectiva, pero hay algunos con tendencias suicidas que nos obligarán a esquivarlo o en el peor de los casos a frenar para no pasarlo por encima, no por nada, si no porque las manchas de sangre salen fatal de la pintura del coche.
Esto es todo por hoy, no sé si haré una segunda parte o no… si te ha gustado, sonríe, y coméntalo. Si te ha ofendido: se siente, hay que aprender a tomarse la vida con humor, porque mi intención no era otra que hacer reír
Salu2 melenu2!
Cojonudo Crazzy !!
Hacia tiempo que no leia algo que expresaba lo que siento !!
jajajajajaja !!
Un abrazo !!
Buenisimo !!
lo de la convención de barbudos aburridos me ha llegao …
Estoy ansiosa por ver esa segunda parte !!
Me he reído mucho !
Sr. pa el pueblo, no tenemos atascos, se aparca a la 1ª, no hay accidentes, no te roban el coche, si te muerden los tobillos, sigues lo mismo de TOCAPELOTAS, las vacaciones no te sentaron bien Abrazoooooooooooooo
Jajajajjaj mu bueno me he reido mucho