Cenas de Navidad, Viva el Caos !
Buenos días a casi todos,
Hoy queremos comenzar la semana con una crítica a las cenas de navidad y todo lo que envuelve este mundillo. Voy a dividir la crítica en 4 puntos fundamentales: La organización, Como ir, la cena y el fin de fiesta. Bien vamos allá:
1.- La organización de la cena : Este es uno de los puntos fundamentales, ¿dónde ir a cenar?. Hemos estado mirando restaurantes y precios y la verdad es que siempre llegamos a la misma conclusión, es carísimo todo!!
Los restaurantes se aprovechan de nuestro espíritu navideño … Nos clavan vilmente, no hacen prisioneros. Los menús son carísimos y la comida un asco, puede ser abundante pero al final acabas con dolor de estomago. Aunque bueno si paga la empresa todo sienta mejor.
2.- ¿Como ir a la cena ? : Lo más normal es dejarse el coche en casa, ya que se supone que vas a beber durante la cena… Lo malo del transporte público es que todo el mundo va en trasporte público, yo os aconsejo que si podéis evitar beber o que os lleve alguien que no beba os ahorréis el transporte público, os garantizo que hay este año menos tráfico que ningún año.
3.- La cena: Normalmente en la cena cuando se lleva una copa de vino se comienzan a decir mil cosas de las cuales luego toca arrepentirse al día siguiente, nuestro consejo es que no bebas nada más que lo justo para evitar ser la comidilla al día siguiente. Recordemos que en algunos casos estáis en una cena de empresa y hay que cuidar la imagen!!
4.- Fin de fiesta: Esto es lo más peligroso de las cenas de navidad… Más vale una retirada a tiempo que perder la guerra, este es nuestro consejo. Normalmente el fin de fiesta acaba en el suelo, vomitando sin camisa y diciendo a tu compañero lo mucho que le quieres!! Ó en el peor de los casos (según se mire) acabas en la cama con una compañera o compañero ( en el peor de los casos), jajaj.
Bueno espero que os hayan servido nuestro consejos, en el próximo post trataremos de la lotería de navidad…
Un abrazo sin camiseta!!
Totalmente de acuerdo en todo. Y desde aquí quiero romper una lanza en favor de todas esas almas caritativas que se mantienen abstemias durante las cenas de empresa y al final acercan a algún borracho a su casa, sin importarle su lamentable estado ni la brasa ininteligible que le puedan ir dando por el camino